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Una araña perdida en mi habitación

22.08.2007
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El otro día me dispongo a irme a la camita. Ahora tengo sólo una sábana y una colcha blanca finita por si hace demasiado fresco. Luego el edredón por encima.
Quito este último, la táctica es doblarlo por la mitad de la cama, luego otra vez por su mitad para que no ocupe mucho y luego quitarlo. Pues en el segundo doblez aparece una araña (sobre la colcha blanca se veía perfectamente), de estas de cuerpo pequeño y finas y largas patas. Quieta, sin moverse. Me pregunto si es de broma, esta afixiada o lo que es peor, ¡¡que carajo hace en mi cama!! ??

No pude responderme, la araña empezó a moverse rapídisimamente por la colcha hacia los pies de la cama, che, che, cheeeee… joder, joder…, no se me ocurrió otra cosa, volví a echarle encima la última mitad de edredón que había doblado, confiando en que la atrapase bajo su peso.
No es que me de miedo exactamente, más bien asco, eso creo, la verdad es que no me molan nada las arañas y ¡¡menos cuando están en mi cama!!

No se me ocurría que hacer con el bicho. Pensé que una ligera presión sobre el edredón suficiente para no espachurrarla, y no manchar la colcha, sería letal, je,je, bichejo ya eres mío. Claro, la pregunta era ¿donde estaba la araña?, ¿bajo que parte del edredón?, exactamente no sabría calcular su posición para ejercer la presión sobre ella.
Vale, voy a echar un vistazo, levanto con cuidado el edredón, no la veo, un poco más, no la veo, joer, a que no está? levanto ahora bastante más, y ¡ahí aparece! ya está otra vez corriendo a toda velocidad, che, che, cheeee, vuelvo a echarle el edredón. Impresionante velocidad, parece que lleva un Formula 1, je,je, pero ahora se cual es su posición exacta.

Allá voy, una pequeña presión y listo, je,je, hmmm… mejor 2 ó 3, je,je, estas muerta. Levanto confiado el edredón y allí está otra vez a toda pastilla, che, che, cheeee…, la cubro de nuevo. Joer esto se está complicando, porque no tendré una escopeta a mano…
Pero bueno, ¡¡estas acabando con mi paciencia!!, mardita roedora…, quiero dormir y ya estoy cabreado, así que al más puro estilo Fernando Fernán Gómez, digo ¡¡a la mieeeeerda!! y con la palma de la mano empiezo a dar una soberana paliza al edredón donde estaba la araña y alrededores por si acaso, pumba, pumba, pumba, sonaba a tambores lejanos, pumba, pumba, pumba…

Por fin paro, que se me estaba poniendo cara de ansia. Esta vez no has podido escapar, le digo a la araña, ¿me oyes mardita roedora? En esto que aparece mi madre en la habitación alertada por los tambores lejanos.
– ¿Que pasa que pasa?
– Nada – le digo – aquí de cacería con un bichejo – porque si le digo araña iba a pegar
un grito que no veas.
– ¿Y donde está?
– Me lo he cargao, je,je – le digo sonriendo, sólo me faltaba ponerme la medalla y señalo a la cama, oopss, rápidamente me doy cuenta de mi error – eeeerrrr… – a ver que bola le cuento ahora – eeeerrr…, por ahí – señalando con la mano a varios puntos de la habitación – pssst… le dí y no se donde ha ido – y miro a mi madre con una sonrisa estandar – je, je
Tras un segundo de espera me doy cuenta de que no ha colado.
– A ver que has echo me dice, ¿donde está? – y se dirige a la cama.
– Vale, vale, tranquila, lo tengo aquí debajo – señalando al edredón – pero está muerto eh? – afirmo con toda seguridad – Ya lo quito yo de aquí no te preocupes – ya con pocas esperanzas de que se fuera pero por si acaso.
Nada, sigue sin colar.
– Está bien, vamos a verlo.

Me inclino sobre la cama, mi madre pegada a mí, con un suspense de peli de Hitchcock, muuuy despacio levanto el edredón y aparece la araña inerte con las patas un tanto extrañamente dobladas y un poco más a su izquierda tres de sus patas, juntas y con un ligero tic que las hacía moverse.
Me quedo sorprendido ante tal imagen. Eso le pasa por querer huir, me digo a mí mismo. Ya tenía preparado un trozo de klinex para levantar el cadáver, acerco cuidadosamente la mano, estoy a punto de recoger al bicho cuando de pronto empiezo a ser zarandeado, bl,bl,blblblbl, joer ¿que pasa? Mi madre me había cogido por el brazo y a la que me zarandeaba me gritaba se mueveeeee, se mueveeee, se mueveeeeee….
– Pero que haces blblblbl?, si no me sueltas blblbl no puedo cogerlablblblbl.
– Pero se mueve…
– Sí, sííí, ¡pero está muerta! – pausa…, ahora que parece que se ha calmado no voy a explicarle que una cosa no depende de la otra, ein?
– Que asco – y con cara de haberse comido 6 limones de golpe mi madre se va de la habitación.
Puf, me apresuro a recoger al bichejo y a sus tres patas con tic incorporado, comprobando que la colcha no está manchada, fantástico, me deshago del cuerpo del delito y me meto en la camita. Confío en que si hay más bichejos hayan visto lo que les espera si se atreven a acercarse y al poco ya estoy como un tronco.
Felices sueños.

Salu2.

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3 comentarios leave one →
  1. 22.08.2007 23:05

    me encantan las historias tan sencillamente naturales y desprovistas de cualquier pretensión que cuentas siempre ;-) por cierto, desde bien pequeña sé matar arañas… y siempre me queda una penita dentro…pero no puedo remediarlo, les tengo pánico! igual que a las amantis religiosas y similares… cualquier cosa con tentáculos …baj!!

  2. 24.08.2007 10:58

    A mi me caen bien esas arañas con las patas tan largas. Son inofensivas… ¡Asesino! ;)

  3. segrra permalink*
    24.08.2007 12:33

    Es el instinto animal, que me pierde.

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