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Misión imposible en el Metro

25.06.2007
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Este año he vuelto otra vez a la moda de ir con traje al curro, algo que sigo sin entender…
Me ha venido a la mente un episodio en el metro de no hace mucho, cuando también iba con traje. Que mira que pasan cosas en el metro, pero esta no se me olvida.

Era un día cualquiera, entro en el vagón del metro, un poco apiñado, tras un par de empujones que recibo y un amago de avalancha, consigo colocarme delante de uno de los asientos, de estos que son 4 seguidos, en el segundo por la izquierda.
Bueno, a aguantar el viajecito, bien agarradito a la barra de arriba, a ver si se hace corto.
Pobre de mí, no sabía que estaba a punto de pasar un episodio traumático.

Me quedé absolutamente blanco viendo quien estaba sentado enfrente de donde me había colocado. Yo creo que tuve sudores y hasta un par de calambrazos.
Ahí estaba, si, con su cara de inofensivo, ¡no podía ser!

Un niño me sonreía inocentemente. Y que queréis que os diga, cuando voy de traje lo más peligroso que me parece es un niño a mi lado. Este era canijo claro, 5 años? menos? por ahí andaría.
En el asiento de al lado, el primero por la izquierda, estaba sentada la madre del nene.
El caso es que él estaba muy quieto, yo creo que me estaba estudiando a ver que me podía manchar primero, si el pantalón o la chaqueta. Llevaba unas botitas muy majas, las piernas totalmente estiradas en el asiento, con lo que las suelas de las botitas de marras quedaban mirando a mi pantalón.

Con los vaivenes del metro intentaba alejarme un poco de él, era imposible, miraba a un lado y a otro para ante el mínimo hueco escaparme, pero nada, todo el vagón se había puesto de acuerdo y me había tocado la china.

El nene empieza a estar inquieto, miro el plano de la línea del metro, me queda aún demasiado y ya ha comenzado el baile, joder, joder…
Primero empieza a ponerse de rodillas en el asiento, a volverse a sentar, a volver de rodillas, se intenta poner de pie, la madre le agarra y le hace sentarse, lanza el primer zarpazo con la bota izquierda dirigido a mi pierna derecha, que hábilmente consigo esquivar, ufff, je,je, que estoy al loro chaval.
Ahora empieza a patalear, moviendo aleatoriamente sus botas hacia mí pantalón de nuevo, intento aprovechar los vaivenes del metro para disimuladamente inclinándome a los lados, dándole un empujón al de atrás y girándome levemente hacia los lados, ir esquivando al bicho y lo voy consiguiendo. Sólo me falta colgarme de la barra estilo mono. Vuelvo a mirar el plano de la línea, me queda aún la mitad del trayecto, puff. Pero que pasa que no se baja nunca nadie del vagón o que? nada, que no aparece ningún hueco donde escabullirse, ale a seguir resistiendo. Cruzamos una mirada desafiante. Que pasa chaval, ¿ya te has cansado?
Se me ocurre que aprovechando un vaivén del metro le puedo meter una bofetada, pero iba a dar mucho el cante, además me pondría a la madre en contra y algún viajero seguro que también, por no decir del cabreo que se pillaría el cajino.

Se intenta bajar del asiento y está a punto de pisarme el zapato, ahora si que me ha pillado desprevenido, noooo…, pero in extremis la madre le agarra y de un tirón le vuelve a sentar.
Otra vez de rodillas, ahora lanza patadas contra mí, aggg, mecaguenla…, vuelvo a empujar al de atrás, ah ¿eres tu otra vez, aún no te has ido de ahí? seguro que te has pasado la parada. Ejem…, perdón, perdón. Fiu fiu, sigo esquivando como puedo, izquierda, derecha, derecha, derecha, hop hop, izquierda, aggg, izquierda, izquierda, hop hop. Tliiiiinnn, suena la campana y la madre le vuelve a sentar de nuevo. Confirmo que mi pantalón está intacto. Uff, a ver si termina este set. Me seco el sudor y devuelvo la toalla al recogepelotas.

Se ha quedado tranquilo pero no me fío, debe estar cogiendo fuerzas para otro ataque.
La madre busca algo en el bolso y cuando veo lo que saca comprendo que lo que he pasado hasta ahora no es nada con lo que me espera. Ahora si que estoy perdido sin remedio, como un viajero agonizante en pleno desierto. Tengo la boca seca, me aflojo un poco la corbata que me ahoga.

Empiezo a patalear, le doy patadas al pesado de detrás de mí, él me empieza a dar collejas, le agarro del cuello con mi brazo, me está mordiendo la mano, agggg, la gente se aparta y caemos al suelo, rodamos y me golpeo la cabeza con la barra del vagón, clon!, aparecen unos tíos de blanco y nos separan, me ponen una camisa, pero que hacéis animales que me la ponéis al revés, que pasa ¿que es de Armani? ¿dónde me lleváis a la pasarela Cibeles?
Huh huh…, eh? uff, ha sido una alucinación, menos mal.

Ha sacado un bollo de chocolate, parecido a un famoso phoskito. ¿Pero que haces inconsciente? no le des eso al crío, quieta quietaaa, lo abre y se lo da el nene, que lo coge con ganas y mirándome de reojo. Maldito roedor…
Miro desesperado al plano de la línea, dos paradas tío, dos míseras paradas en contrarreloj, antes de que ataque este enano. Imposible, ya esta mordiendo el bollo. Estoy petrificado frente a él, no se que hacer, no se me ocurre nada, tan sólo miro constantemente sin parpadear como se lo va comiendo.

Ya le queda la mitad, ya mí me queda una parada y media. Pero algo empieza a ir mal, el nene deja de masticar, pone una cara extraña y me mira. Eh? que pasa? no lo pillo. Emite una pequeña tos. Ein? ¿que vas a hacer demonio? se empieza a poner rojo como un tomate y a toser. No puede ser, repito en mi cabeza, que me queda una parada leche. La madre acude al rescate, con un pañuelo le limpia un poco, no oigo lo que le dice, tan sólo estoy concentrado en la boca del niño.

Entonces ocurre, tose esta vez más fuerte y un perdigonazo de chocolate sale disparado de su boca e impacta en mi muslo izquierdo. Me quedo de piedra, me siento como un portero fusilado por el delantero. LLega mi parada, a buenas horas, se abren las puertas y salgo embobado entre el torrente de gente. Ando muy despacio, todos me van adelantando.
Finalmente me paro, no quiero mirar, pero reúno el valor e intento localizar la mancha en mi pantalón. Eh? increíble, no está, ja,jaaa, ¡bien! debía de estar el chocolate aún seco y milagrosamente no ha dejado señal, ja,jaaa, empiezo a saltar en el anden del metro, yupiiii, yupiiii, eh? pero…, no habrá sido un sueño?, otra alucinación?, no se, no se, lo que voy a hacer es salir y tomarme tranquilamente un cafelito para calmarme.

Durante la mañana volví un par de veces a buscar esa mancha, pero no, que no estaba.
¡Los milagros existeeeeen! jajaaa.

Salu2.

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5 comentarios leave one →
  1. 25.06.2007 22:35

    Como te diría Torcuato…ya va siendo hora de que te dejes las pastillas… :-)

  2. 27.06.2007 13:13

    Eso ;)

  3. 27.06.2007 14:22

    A algunas madres habría que matarlas. Ya me ha pasado a mí alguna cosa parecida. Los niños son muy ricos… Para sus padres, a mí no me gustan si no les conozco

  4. 27.06.2007 23:05

    pues a mí me gustan todos, conocidos y desconocidos y no hay ningún niño, que siendo niño, deba ser juzgado.

  5. 14.09.2007 15:50

    LOL

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