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Kilauea

25.08.2006
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Kilauea, Kilauea……, Kilauea
Podría pasarme la eternidad pronunciándola. De todas las palabras que he escuchado, ésta es una de las que más revoluciona mis sentidos. Es fantástica.

Aparece en un libro de National Geographic (NG) que he leído recientemente, sobre ciertos paraísos naturales de la Tierra, más o menos aún vírgenes y más o menos amenazados.
Chris y Frans guían este libro. Ella trabajó como redactora de NG durante 16 años. Él, ha sido premiado varias veces por sus fotos, que aparecen con frecuencia en NG y otras revistas. Sus trabajos de Madagascar y Georgia del sur (ambos en este libro), recibieron los máximos premios del Worl Press Photo en 1988 y 1989. Con su reportaje de Okavango (Africa, en este libro también), obtuvo el título de Fotógrafo de la Fauna Natural del año (Wildlife Photographer) de la BBC en 1991.
Chris y Frans cuando no viajaban descansaban en su casa cerca de Santa Cruz, California. Tenían linces rojos y coyotes.

Es fantástico descubrir las cosas que hay por este mundo y que aún se mantienen intactas, bueno, o casi, porque ya nos encargamos nosotros de fastidiarla… La de cosas que se habrán perdido y nos perderemos aún…

El libro se centra en 5 puntos de la Tierra. Borneo, Georgia del Sur (Antártida), Hawai, Madagascar y Okavango (río de la cuenca del Kalahari, Africa). De cada zona viene un mapa geográfico muy bien detallado.

Chris y Frans apuntan en el prólogo, que han pasado 15 años buscando paraísos que hayan logrado escapar de la degradación medioambiental y donde la naturaleza permanezca con esplendor. Pero también han comprobado que incluso los parajes más remotos tienen la huella del mundo moderno y que ya no queda ningún lugar a salvo de los humanos.
A pesar de esto, quedan ciertos ‘paraísos’. Las selvas del norte de Borneo albergan especies que aún no han sido estudiadas ni tienen nombre, mientras los bosques sufren una rápida tala.
En Georgia del Sur, al lado de la Antártida, las aves y mamíferos submarinos se están recuperando de un siglo de estragos del hombre.
Los lejanos atolones y los últimos reductos de la selva de Hawai, recuerdan el aspecto que tenían las islas antes de que la flora y fauna introducidas por el hombre provocaran un daño irreversible en las autóctonas.
En Madagascar, muchas criaturas singulares ven como poco a poco se pierde su hábitat.
El delta del río Okavango es un oasis de agua en tierra desértica, muy tentador en un continente acosado medioambientalmente.

Estos espacios naturales sobreviven alterados en mayor o menor medida por el hombre. De momento están conservados por ser lugares aislados, pero hoy en día, todo es ya alcanzable.
¿Cuantos paraísos como estos desaparecerán antes de que el hombre tome conciencia de lo que le rodea?

Los árboles que forman los grandes pilares del bosque en Borneo poseen la madera tropical más dura y más valiosa para el comercio de Asia suroriental. En toda la isla se talan de forma acelerada. La venta de madera abastece las economías de Malasia y del Borneo Indonesio.
En 1964 se creó el primer parque alrededor del monte Kinabalu y se han seguido creando más zonas de protección. En el año 2000 se declaró el Parque Nacional Kinabalu como Patrimonio de la Humanidad.
La mayor parte de la tala es selectiva y pocos bosques han sido completamente arrasados, pero el impacto es muy complejo. Incluso la acción de arrastrar los troncos por franjas no taladas destruye la zona. La mayoría de los mamíferos y aves pueden sobrevivir en los bosques explotados de forma controlada, pero otros animales no resisten esa explotación. Para muchas plantas y animales y las incontables criaturas que relacionan su vida en el bosque, cuando un árbol cae, su mundo se va con él.

Efectivamente, todo puede parecer muy complejo, pero no es más que un autentico e impresionante ecosistema, donde todo parece estar interconectado entre sí, plantas que viven de los animales, animales que viven de las plantas, animalillos terrestres, enjambres de insectos, polinizaciones, agua, sol. Las cosas no pasan por pasar, sino que tienen un sentido, un sentido tal que permite a otros vivir y así la red se va extendiendo y no hay un sólo ser animal o vegetal que no esté dentro del ecosistema. Todo es como una rueda que se autoabastece, gira y gira sin parar y el ecosistema está perfecto.
Pero la poco delicada mano, (o manaza, zarpa, según los casos) del ser humano desnivela el ecosistema, lo desequilibra, ya la cadena no funciona como antes, algunos bichejos se preguntarán porque tienen que dejar de existir, otros cambiaran sus hábitos, ahora habrá más animales y plantas que se dediquen a sobrevivir en vez de vivir todos en paz.

Quizás sea un precio que tengamos que pagar, quizás en un futuro ese precio sea tan alto que ya no habrá remedio, quizás nos demos cuenta antes…

Especialmente me ha impactado algunas imágenes e historias de la Antártida.
Antiguas bases para la caza indiscriminada de focas están ahora abandonadas. Llegó a ser tal la voracidad de los cazadores que prácticamente extinguieron las focas y tuvieron que cerrar el chiringuito por falta de rentabilidad. Grytviken fue una de estas ciudades balleneras.
Afortunadamente la población de focas con los años se ha ido regenerando y ahora viven espléndidamente en su zona de siempre, ahora protegida.
Fantástico el albatros, ese gran volador, y los pingüinos, que graciosos, ja,ja

Sí ciertamente las fotos que más me han gustado han sido las de Georgia del Sur (Antártida).
Colonia de pingüinos rey, inmensa; albatros desplegando sus alas de 3 metros de envergadura, posado en el suelo para atraer a una pareja; un grupo de 5 pingüinos rey parados detrás de un fotógrafo que enfoca algo en la lejanía, mirándole a ver que hace; otra enorme colonia de pingüinos; la tierna de dos crías de pingüino alimentadas por uno de los padres; la graciosa de un polluelo pingüino juanito tumbado boca abajo, extendiendo las aletas y patas, durmiendo mientras toma el sol; pingüinos macarrón saltando a tierra desde una gran ola que rompe en la costa; cachorro de foca en una extraña fase de color rubio posando; un skúa, que combina las cualidades rapaces de la gaviota y del halcón, ataca a un joven albatros que se ha acercado a su nido; un espectacular albatros en pleno planeo con las alas totalmente extendidas, capaz de planear sobre el océano durante años sin llegar a tocar jamás tierra firme.
Paso una página entrando en el reportaje de Hawai, ¡bumba! la lava brota espectacularmente en una gran explosión, mis ojos se quedan fijos en la foto, esos tonos rojos capturan mi mirada…, Kilauea, Kilauea…, Kilauea retumba en mi cabeza, constantemente, me da la impresión de estar algo sonado, ja,jaa

(continuará…)

Salu2.

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4 comentarios leave one →
  1. 27.08.2006 21:01

    El ser humano es un asco. Somos un asco. La cultura y la educación intenta montar una parafernalia altruista alrededor de nosotros, pero en nuestros genes llevamos el egoísmo desmedido, cueste lo que cueste, destruya lo que destruya. Lo llevamos en la sangre. Somos el mayor depredador del mundo. El único que destroza y mata por placer.

  2. segrra permalink*
    28.08.2006 09:22

    Por mucho que queramos camuflarnos, en el fondo somos animales.

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