Dibujos de Lunanlafrente

Dibujos en una hoguera de sueños,
transitan desnudos en la noche,
viven escondidos, insomnes,
ardiendo en el corazón de lunanlafrente.
Infinito
Sus ojos miran al cielo, hacia el infinito, hacia un mundo de tempestades y dioses, donde ningún ser vivo fue capaz de llegar jamás. Unos ojos cristalinos, que observan el vacío pasar de largo, ni un parpadeo, ni un guiño, ni un latido, sumidos en la más inmensa oscuridad. Ya se apagó el brillo de dos soles negros, ya se apagó. Sus ojos miran al cielo, hacia el infinito, sin mirar lo que están mirando. Miran cómo se aleja su alma, y entre sus brazos, la muerte.
Universo
Un universo que vuela en silencio entre ángeles,
noches que alumbran con rayos de sol unos ojos
que suplican a oscuras el grito de dos estrellas errantes.
Lamentos
En el inframundo. Ahí es donde estamos y donde moriremos. Somos la escoria de la sociedad. Veintinueve años para darme cuenta de ello. No sé si me da pena o rabia saberlo, no sé si llorar por haberlo sabido tan pronto, o reír por haberme dado cuenta ahora. No sé si habría sido mejor saberlo antes de morir, cuando ya no queda tiempo de lamentos.
La Vida
Pasamos noches enteras espantando fantasmas que una vez fueron dioses, allá, tiempo atrás. Vivimos de noche, angustia, congoja, oscuros soles que brillan en la noche a la luz de las farolas rotas. La lluvia ensombrece el alma y las lágrimas empapan los trapos que nos cubren. Oímos al mundo gritar de dolor, pero no escuchamos. Palabras lánguidas y besos muertos en labios vacíos. Solo hay pequeños trozos de vida. El resto son tristezas, lamentos, porqués y dudas, anhelando una felicidad que no existe y atisbando su espejismo en la lejanía de un desierto de almas muertas.
Otro tren
Otro sol, otras nubes, otras derrotas absurdas en las que creer. Otro tren que pasa de largo, que dejo marchar.
Menos sueños
Sueños Transitables deja de soñar. Ahora sólo quedan recuerdos que una vez fueron poemas, imágenes de una vida que transitaba entre sueños y que ahora sólo se deja llevar por una realidad que amenaza con llevarselos allá donde nadie los pueda ver nunca.
Por eso, Sueños Transitables ahora se llama tan sólo Transitables.
Porque cuatro vidas ahora transitan en el tiempo, cuatro brumas se disipan, lentas, en un grito de esperanza para un mundo en blanco y negro. Cuatro razones escriben sobre momentos, vidas, sentimientos y lugares, hablando de todo, de todos, pero soñando sin sueños.
Brotes de vida
Hay brotes de vida que intentan respirar la luz de tus entrañas y recrean con tus besos el sabor de mis sueños.
Hay besos que intentan respirar los sueños de tus entrañas y recrean con sus brotes el sabor de la vida.
Esos ojos…
Ya no puedo ver esos ojos.
Ya no puedo ver la tristeza
de un oscuro mar que brilla como mil soles.
Ya no puedo ver la alegría
de las hojas marchitas.
Ya no puedo mirarme
en el espejo de los sueños.
Tan sólo oigo su voz, su risa, su llanto.
Sólo oigo un susurro que,
a voz en grito,
temblando,
me dice que los dioses
sólo conceden deseos,
soñando.
Ojos
Sus ojos miran al cielo, hacia el infinito, hacia un mundo de tempestades y dioses, donde ningún ser vivo fue capaz de llegar jamás. Unos ojos cristalinos, que observan el vacío pasar de largo, ni un parpadeo, ni un guiño, ni un latido, sumidos en la más inmensa oscuridad. Ya se apagó el brillo de dos soles negros, ya se apagó. Sus ojos miran al cielo, hacia el infinito, sin mirar lo que están mirando. Miran cómo se aleja su alma, y entre sus brazos, la muerte.