Algunos viven en el mundo asustados, otros, le dan la espalda al miedo. Creamos rutas de evacuación, para evitar morir por culpa de esas lágrimas gigantes que se nos vienen encima, en las que ahogamos el dolor que carcome nuestras entrañas. Son, terremotos del alma.
¿Practicarán periodicamente la carrera de esos 150 metros? Como tenga que correr yo pa que no me pille el tsunami, estoy jodido, ja,ja