Millones de recuerdos
Aprendí a hablar oyendo tu voz, me enseñaste a andar, a atarme los cordones de los zapatos, a coger bien la cuchara, a no poner los codos en la mesa, a pedir las cosas por favor, a decir gracias, buenos días al entrar y hasta luego al salir, a montar en bicicleta, a no escribir en los libros nunca, ni a doblar la esquinita para marcar la página jamás, me enseñaste el significado de la palabra respeto. Ahora me extraña que no estés, no termino de creerme que ya te has ido, tan pronto.Hace tres días hizo un mes que te fuiste. Te han quedado en el tintero mil cosas por hacer. Ni un aviso, ni un síntoma. Sólo cuando ya era demasiado tarde.Ya no estás, pero quiero que sepas que sigues estando, sigues existiendo en los millones de recuerdos que tengo de ti, en los millones de lágrimas que tengo guardadas y que no voy a llorar. Papá, te echo de menos. Papá, te quiero.
Al menos queda algo bueno, él sigue estando en tus recuerdos y en tu corazón.
¡Ánimo Torcuato!
Animo torcuato y hacia delante. El recuerdo siempre perdurará.
Un fuerte abrazo.
Muchas gracias.
Un fuerte abrazo.